Tengo mis razones para sentir miedo, para desconfiar cuando todo parece ir bien. Tengo los pies en la tierra y los ojos en el cielo y tengo lágrimas, millones de lágrimas que después de un tiempo guardadas se caen solas y parecen lavar algo que nunca está limpio... Sé que he hecho mal pero más mal me han hecho por creer que la última oportunidad era la que yo les robaba... Me han desgarrado el alma mil veces porque creí que lo merecía y la verdad es que el mal que me ha hecho carcomerá todo lo bueno que pudo haberle llegado y engendra lo único decente que yo escribo. Sé que estoy a un paso y lo veo desde este lado de la reja, haciéndome señas con la mano... Siento que ya lo abrazo, que ya lo tengo conmigo, pero no soy yo quien tiene que cruzar al otro lado...
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